Eramos dos niños, puede que dos incomprendidos, el no le caia bien a nadie, ella puede que tuviera demaciados amigos que nunca la escuchaban. Dos personas que parecian estar hechas la una para la otra, o eso es por lo menos lo que ella pensaba. Ellos hablaban siempre, parecian quererse, necesitarse. Todo parecia tan perfecto, el había encotrado a alguien que le entendía y ella a alguien que la escuchaba, parecia tan perfecto, eran como dos piezas unidas por el destino, dos niños peqeuños buscando con quien jugar, solo eso.
Con el tiempo, lo que empezó siendo una amistad de dos noños incomprendidos acabó siendo un romance. pero como el corto romance que fue, todos sabemos que siempre hay alguien que quiere más, alguien que siempre es derrotado, alguien que va por encima de la otra persona, y en este caso era él el que llevaba la delantera en esta historia.
Con el tiempo ella se combirtió en la pequeña humillación, a la que todos decian, hey, si, el te quiere, mientras todos sabían que no era verdad. Ella era la pequeña niña con esperanzas de algo que no pasaría jamás, la que nadaba contracorriente creyendo que abanzaba mientras daba palos de ciego.
Tal vez lo que más lastima da de esta historia, es que al fin y al cabo, el solo era un niño con ganas de jugar a que le quieran y ella solo necesitaba querer a alguien. No culpo al niño, ya que a todos nos gusta ser queridos, pero el atl vez simplemente se aprovechó de aquella pequeña niña de mirada azul solo por necesitar algo de cariño.
Siempre me han dado lastima esas personas a las que todo el mundo ve como ``gilipollas'' en el sentido de que van buscando algo que no conseguiran mientras todos a su alrededor la miran pensando: '' pobre ingenua ''.
Da lastima pensar que te das lastima a uno mismo, ¿No crees?